
En su sabiduría entendió y transmitió ese concepto sencillo y a la vez inquietante para el poder de los realistas europeos y locales. Su ideario manifiesta esa sabiduría que en esta serie está expresada perfectamente por su protagonista.
Tanto Ivan Espeche Gil en su rol de Artigas joven, en pleno desarrollo de su ideal, como Fernando Madanes en la etapa de la madurez y vejez, en ese exilio necesario que lo llevo a terminar sus días en Paraguay; ambos actores han captado el ritmo justo que aquel hombre idealista y fuerte cargaba en su alma.
El director y autor de esta mini serie es Mauricio Fernando Minotti a quien hay que agradecerle el poder de síntesis para resumir en solo cuatro capítulos la historia de vida de un hombre y un pueblo completamente dispar que lo acompaño y se hizo uno con él.

La historia se encara desde el relato que realiza un investigador británico que había sido espía y queda prendado por aquella personalidad impactante de ese hombre que marca una fuerte postura ante los intereses realistas de la época.
Artigas es un hombre que tiene una inspiración natural, un sentido de la identidad, de la libertad del ser humano que traspasa cualquier posibilidad de tentación ante el propio gozo del poder, por eso tal vez fue insobornable y marcó la diferencia con otros personajes de su época. Este caudillo luchó a la par del pueblo, el mismo dirá por boca del actor Iván Espeche Gil: “Ellos no me siguen a mí, yo los sigo a ellos”.
Un hombre rudo y a la vez humilde, delicado equilibrio que lo llevará a pedir “clemencia para los vencidos” por cuanto no lo inspiraba la venganza.

Los actores, productores y el mismo director y autor han realizado en estos cuatro capítulos un trabajo que tiene un impacto enorme por la actualidad del tema que trata, por la fuerza con la cual lo realizaron y por la empatía que surgió entre ellos y atravesó la pantalla.
Como oriental, les digo GRACIAS!
Como comunicadora le digo al publico que es MUY RECOMENDABLE!
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